Sep 07

Los Principes de Asturias, Julián Muñoz

Los Principes, de vacaciones con sus hijas

Felipe, Letizia, Leonor y Sofia

Felipe, Letizia, Leonor y Sofia

Es inevitable que llamen la atención. Son monísimas, rubísimas, muy graciosas e hijas de los Príncipes de Asturias, así que, un año más las infantas Leonor, de casi 3 años, y Sofía, de 15 meses, protagonizaron la aparición más esperada del verano mallorquín. Felipe, Letizia y sus hijas habían llegado a Palma el 25 de julio, pero no se pudo ver a las niñas hasta el 29, cuando acudieron al Club Náutico a buscar a su padre, que competía en la 27 a Copa del Rey de Vela.

Los Príncipes sí que habían salido ya por la capital balear. Al día siguiente a su llegada, presidieron, junto con los Reyes, la entrega de premios de la regata Breitling en el castillo de San Carlos. Letizia acaparó todas las miradas luciendo un modelo de Armand Basi que confirma que la Princesa se ha animado a vestir de un modo más actual y juvenil, que, además, le favorece mucho.

Para la ocasión, se puso un minivestido negro de línea saco de la primera colección del alemán Markus Lupfer para la marca catalana, pero lo que más llamó la atención fueron las sandalias de gladiador de altísimo tacón de asta. Sobre el divertido broche de vinilo amarillo en forma de flor que llevaba prendido, Letizia se negó a pronunciarse con una sonrisa que dejó muy intrigados alos presentes.

Letizia condujo el coche hasta el Club Náutico

El día 28, el Príncipe se puso al mando del viejo “CAM” para disputar la Copa del Rey después de que el nuevo se hundiese en Valencia hace unos días . Tras la primera jornada de competición, la princesa Letizia acudió al Club Náutico de Palma a buscar a su marido conduciendo un BMW y luciendo una falda de loneta gris, una blusa “vintage” bordada y alpargatas blancas con cuña de esparto. De la mano de Felipe paseó por los pantalanes y visitó el “CAM”, donde saludó a la tripulación antes de regresar junto a sus hijas a Son Vent, su casa próxima al Palacio de Marivent.

Las niñas fueron las auténticas protagonistas en el Náutico al día siguiente. Allí llegaron con su madre y con la Reina, para visitar también el barco de Felipe. Las dos estaban muy guapas con vestiditos iguales de lino blanco bordados en rojo e iban calzadas con las típicas abarcas menorquinas, que Sofía se quitó para jugar con ellas.

A sus 15 meses, la pequeña está monísima, “redondita”, como le gusta decir a la Reina, pues, al igual que la mayoría de los niños que todavía no han empezado a andar, luce unas piernas y unos bracitos rollizos que da gusto verlos. A pesar de que Letizia dijo que ya está empezando a dar sus primeros pasitos, sus padres la tuvieron en brazos todo el rato. Desde allí, Sofía saludó a los reporteros y curiosos demostrando que, parece querer seguir los simpáticos pasos de su hermana.

Por su parte, Leonor, siempre tan alegre y espabilada, llegó un poco más seria de lo que es habitual en ella, porque según explicó la Princesa, se había quedado dormida en el coche y aún tenía sueño. En los pantalanes, poco a poco, se fue animando y, además de intentar girar el timón del “CAM”, le contó algo “muy interesante” a Felipe haciendo gestos con los bracitos y bailó la música procedente de algún barco.

Leonor animó a su padre

Al día siguiente, fue ella quien se embarcó en la lancha “Somni” junto con su hermanita, Letizia y la reina Sofía para seguir la regata. Leonor aplaudió y coreó a su papá, pero enseguida se cansó y se puso a corretear por la embarcación, poniendo en guardia a su madre, que no le quitaba ojo. Su herma, Sofía, se quedó dormida después de comer y no se la pudo ver en cubierta en ningún momento.

Dentro de unos días, será la Reina quien, como un montón de abuelas en verano, se encargue de cuidar a las niñas mientras sus padres trabajan, ya que los Príncipes asistirán a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín el 8 de agosto. A su regreso, Felipe no parará demasiado por Palma, pues la agenda real no se detiene en verano y deberá acudir a las tomas de posesión presidenciales en Paraguay y República Dominicana. No ha trascendido si la  Princesa viajará con él, ya que Letizia, como cualquier madre, querría pasar el máximo tiempo posible con las niñas antes de que Leonor empiece el colegio, pero, obviamente, no desatenderá sus obligaciones.

Esperando a sus primos

Se espera que, en breve, lleguen también a Palma los primos mayores de las infantas, Felipe y Victoria Marichalar, con su madre, la infanta Elena; y Juan, Pablo, Miguel e Irene Urdangarín con los duques de Palma Al cierre de nuestra revista, Cristina, Iñaki y sus hijos estaban a punto de regresar de Mozambique a donde han viajado para conocer de cerca la realidad de esa parte de África y los proyectos solidarios que la Infanta promueve allí.

Julián Muñoz

Ex alcalde de Marbella

Ex alcalde de Marbella

El capitán de la Marina Mercante y ex reo Julio Guijarro asegura que en la prisión de Alhaurín le encomendaron cuidar del ex alcalde y que éste planeaba fugarse a República Dominicana.

Julio Guijarro Pérez, capitán de la Marina Mercante, es posiblemente la persona que más sabe de Julián Muñoz en los últimos tiempos. Juntos en la misma celda se contaron sus alegrías y desgracias. Ahora, Julio nos lo cuenta en exclusiva.

PREGUNTA: ¿Cuánto tiempo estuvisteis juntos?

JULIO GUIJARRO: Treinta y cinco días. Cuando llegó a Alhaurín de la Torre le pusieron en la celda número 40 del módulo 5.

P.: Tengo entendido que los responsables de la cárcel te pidieron que protegieras a Julián y no lo dejaras solo ni un minuto, ¿es cierto?

J.G.: Sí, es cierto. Me pidieron que no lo dejara solo cuando fuera a las duchas, a la enfermería o al supermercado. Hay una anécdota muy divertida cuando hizo la compra de la semana, por un total de 80 euros. Le dije que tuviera cuidado, que le podían robar. Y él me contestó que a él no le robaba nadie. Cuando llegamos a la celda iba con la bolsa vacía. Le habían quitado todo.

Me cuenta que cuando llegó Julián no le hizo ninguna gracia, porque llevaba seis meses solo en la celda. “Me enfadé mucho, porque quería seguir estando solo, pero después fueron bien las cosas entre nosotros, a excepción de cuando le trasladaron a Jaén 2. Dijo que me escribiría y no lo hizo; no contestó a ninguna de mis cartas. Sólo me llamó cuando supo que salía en libertad. Le encontré muy hundido. Esto sucedía poco antes de que le dieran el primer permiso penitenciario.

Yo siempre dije que él saldría de la cárcel con menos días cumplidos de condena que yo. Él con 105 causas pendientes y yo con una sola. Yo he cumplido 3 años y él no va a llegar, tal y como están las cosas. Me parece injusto, la verdad” .

“Presumía de las cosas de Isabel Pantoja como si fueran suyas”

P.: ¿De qué hablábais habitualmente?

J.G.: De todo, aunque estaba obsesionado con Roldán porque había engañado a todo el mundo con sus títulos universitarios, que se había inventado, y también del dinero que se llevó.

P.: ¿Sacábais habitualmente en vuestras conversaciones el nombre de Isabel Pantoja?

J.G.: Sí, en ocasiones. La llamaba todos los días durante cinco minutos. Lo que sí sacaba a colación era que él tenía un chalet en La Moraleja mas el resto de posesiones de Isabel, que él también considera suyas. Me explicó que Isabel le dijo al poco de conocerse que “todo lo mío es tuyo” y, por lo visto, le dio poderes sobre las cosas que él presumía como suyas. Comentaba que el chalet está valorado en tres millones de euros .

Me cuenta también Julio que Julián le comentó que estaba seguro en lo correspondiente a su futuro económico. “También me comentó que cuando fue a  Argentina con Isabel debió quedarse allí. Pero no lo hizo porque se encontraba seguro en España. Nunca pensó en ir a la cárcel”.

Prefería morir a pasar toda su vida en prisión

Según Julio Guijarro, el módulo en que se encontraban estaba considerado como peligroso.

P.: Cuando te pidieron que le protegieras, ¿era porque se temía por su vida?

J.G.: Sí, se temía por su vida.

P.: ¿Te comentó algo significativo cuando te llamó para desearte suerte al enterarse de que salías en libertad?

J.G.: Me dijo que ya no podríamos irnos juntos, como habíamos pensado. Estaba muy abatido, derrotado, sin ilusión. Me contó que posiblemente no soportaría mucho tiempo como estaba. Yo creí que era una despedida definitiva, porque él no pensaba quedarse toda su vida en prisión. Antes de que eso llegara, prefería morir. Esto sucedía poco antes del primer permiso carcelario.

P.: ¿Cómo pensabas ayudar a escaparse a Julián?

J.G.: Aprovechando algún permiso. Yo, como capitán de la Marina Mercante, le llevaría hasta Marruecos, y después nos iríamos a la República Dominicana. Me dijo que me pagaría allí.

Su nueva vida en el módulo “de respeto” de Alhuarín

Desde hace unas semanas, Julián Muñoz es uno de los 120 reclusos que forman parte del módulo 8 de Alhaurín de la Torre, conocido como módulo “de respeto”.  Se trata de una nueva experiencia carcel aria que empezó en León hace cinco años y que se fundamenta en una política de celdas abiertas hasta pasadas
las 20.30 horas (algo impensable en el resto de los módulos) a cambio del buen comportamiento de los presos.

Para participar en este proyecto, Julián ha tenido que solicitarlo y firmar un documento en el que se compromete a no robar, no meterse en peleas ni asuntos de drogas, mantener su celda limpia y ordenada, ducharse a diario y, sobre todo, a implicarse en todo tipo de actividades destinadas a la integración del resto de los presos y al mejor funcionamiento del centro, ya sea en el grupo de reos que resuelven los conflictos entre sus compañeros, limpiando, en cursos, talleres o comités de bienvenida a otros presos.

De vuelta, tras 15 meses en Jaén II

El traslado al módulo 8 le ha llegado al ex alcalde en el mejor momento, ya que el resto de los cerca de 1.900 presos que hay en el recinto están pasando por momentos duros, sobre todo a causa del calor y el hacinamiento, ya que la cárcel de Alhaurín se construyó para 837 internos y, en la actualidad, se han superado los 2.000, por lo que muchas celdas tienen hasta tres huéspedes.

Para colmo, en pleno mes de julio, cuando la temperatura se acerca a los 40 grados, los presos este año no pueden ir a refrescarse a la piscina porque falta personal para trasladarlos desde los módulos a la piscina del centro penitenciario, por lo que Muñoz espera el ansiado tercer grado como si la vida se le fuese en ello.

Tras ser encarcelado el 20 de julio del 2006 por su implicación en la “Operación Malaya“, Julián pasó unos meses en Alhaurín y, posteriormente, fue trasladado a Jaén II, donde permaneció hasta el pasado mes de enero, cuando lo ingresaron en el módulo 5 de Alhaurín, su hogar hasta que llegó al módulo “de respeto”.

El pasado mes de abril, tras 21 meses entre rejas, Julián disfrutó de su primer permiso en la casa que Isabel Pantoja tiene en la urbanización La Pera, donde recibió a sus hijas y a sus nietos. Casi un mes después, Muñoz disfrutó de su segundo permiso penitenciario de tres días y el pasado 4 de julio aprovechó el tercero, de seis días.

A punto de obtener el tercer grado y dormir con su “gitana”

El ex alcalde de Marbella acaba de llegar a un acuerdo con el fiscal del “caso Belmonsa” por el que acepta otro año de cárcel, admitiendo así que en 1997 favoreció ala promotora Belmonsa, SA para construir un edificio de 12 plantas en una zona verde. Parece ser que esta nueva condena no influirá en la posible concesión del tercer grado penitenciario a Julián Muñoz. Según el diario “La Razón”, la Junta de Tratamiento de Alhaurín ya se lo otorgó el pasado 17 de julio, por lo que sólo falta la ratificación de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias para que Muñoz pueda dormir todos los fines de semana en su domicilio y únicamente pernocte en la llamada “sección abierta” de domingo a jueves, lo que, sin duda, supondrá una inyección de moral para él.

Gitana, ¿tú me quieres?

Durante su estancia en prisión, Julián Muñoz ha padecido serios problemas de salud pero dicen quienes mejor le conocen que lo que más le dolía era estar lejos de su amada Isabel. Su historia ha sido muy cacareada y en septiembre volverá a la palestra por un libro de Mila Ximénez titulado “Gitana, ¿tú me quieres?”, la frase que Julián siempre le dice a la Pantoja. Los protagonistas de la polémica novela son una tonadillera, un político y una esposa traicionada. Los abogados de Isabel Pantoja estudian ahora si denunciarán las posibles similitudes entre ficción y realidad.

Acaba de cumplirse sus dos primeros años entre rejas

Nada más entrar en la prisión de Alhaurín de la Torre, hace ahora dos años, Julián Muñoz rememoró sus tiempos como camarero y volvió a servir cafés. No es que en la cárcel el ex alcalde de Marbella tuviese que ponerse detrás de la barra, pero dicen que alguna vez lo hizo, quizá por ocupar el tiempo o, mejor aún, por caer bien a sus compañeros, que no paraban de señalarle por los pasillos y de preguntarle por Isabel Pantoja, por las famosas bolsas de basura… Lo cierto es que Julián entró en la cárcel con ganas de trabajar y lo hizo -y sin cobrar- en el economato, donde tan pronto servía una compra como repartía sábanas.

Zaldivar contraataca

La ilusión de Julián siempre ha sido retomar su vida donde la dejó cuando empezaron los juicios y hacerlo con Isabel Pantoja. Aunque, por mucho que se empeñe, su ex mujer, Mayte Zaldívar, seguirá en su vida. En su última intervención en “¿Dónde estás corazón?”, la ex tertuliana televisiva cargó de nuevo contra su máxima rival, Isabel Pantoja, y puntualizó, muy sarcástica: “Julián tendrá que tomar una determinación, porque salir de Alhaurín para meterse en otra cárcel…”. La guerra sigue abierta.

Fuente: Revista Pronto

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