Han transcurrido casi cinco años desde que el prÃncipe Felipe diera conocer el nombre de la mujer con la que querÃa casarse, enamorado y convencido de que, un dÃa, serÃa una gran reina para España. Con la decisión que ambos tomaron, conscientes de todo lo que implicaba, y con su posterior esfuerzo y empeño, Letizia Ortiz se convirtió en la Princesa de Asturias. Se ha ganado el tÃtulo a pulso, acallando a quienes criticaron su procedencia, su pasado o su carácter y acabando con las dudas de aquellos que no la creÃan capaz de desempeñar una función de tan alta responsabilidad, simplemente, por ser la hija de un periodista y de una enfermera.
A sus 35 años, ha superado con excelente nota lo que cabÃa esperar de ella, no hay nada que objetar a su entrada en la Familia Real y, además, su figura es cada dÃa más valorada. Según una encuesta realizada por la revista alemana “Neue Post”, es la princesa más popular de Europa por encima de las hijas de Gustavo de Suecia, Victoria y Magdalena, y de otras herederas plebeyas, como Máxima de Holanda, Mette-Marit de Noruega o Mary Donaldson de Dinamarca.
Detrás de esta Princesa tan valorada hay una gran mujer de múltiples facetas, que se ha convertido en el mejor apoyo del prÃncipe Felipe, la otra mitad del “equipo”, y en uno de los máximos valores de la Familia Real.
Aprendiz de reina
Sin una función oficial determinada, el cometido de los PrÃncipes de Asturias no es otro que el de representar a la Corona y prepararse para, algún dÃa, sustituir a los Reyes en la Jefatura del Estado . El aprendizaje de Felipe comenzó cuando nació, pero su esposa se vio obligada a empezar en el “oficio” de sopetón. Para salir airosa, no ha dudado en tomar como ejemplo a la persona que mejor conoce el cargo, la reina SofÃa, intentado emular su profesionalidad y su saber estar. Sin embargo, el salto generacional y la procedencia de Letizia se han hecho notar y su llegada ha propiciado cambios en la oficina del PrÃncipe.
“Armada” con una pluma y un cuaderno de piel, la Princesa lo anota todo e interviene en las reuniones del equipo de trabajo, aportando ideas. Cuando sale, sólo la acompaña un asistente y se arregla sola, pero, si viaja, también se lleva a una persona para el vestuario y el peinado. En su afán de perfección, se prepara a fondo todos los actos en los que participa, “cosiendo” literalmente a preguntas a sus responsables. Además, junto al PrÃncipe, se ha propuesto hablar correctamente las lenguas oficiales del Estado y ya sorprendió con un discurso en un catalán fluido ante la Fundació Internacional de la Dona Emprenedora.
En cuanto al inglés, el nivel de la Princesa antes de casarse era correcto, pero insuficiente y, además, desconocÃa la terminologÃa propia de su rango, pero cada vez se desenvuelve mejor, lo que le será de gran utilidad cuando viaje sola.
Esposa y compañera
Poco después de casarse, Letizia decÃa haber dejado de considerarse periodista para sentirse “simplemente esposa”. PodrÃa parecer muy poco para una profesional de vocación que lo dejaba todo por amor cuando se encontraba en la cumbre de su carrera, pero el “puesto” de Princesa de Asturias es mucho más complejo de lo que parece y es fácil intuir que a Letizia, una mujer inquieta y despierta, además de su amor por Felipe, la motivara el impresionante reto que se le planteaba. Un reto que, casi cinco años después, podemos decir que ha superado sobradamente.
Con su esfuerzo y dedicación, se ha convertido, no sólo en la esposa que el PrÃncipe soñaba, sino también en la “compañera de trabajo” que necesitaba. Entre otras cosas, sus allegados aseguran que “ella le dice a Felipe lo que nadie se atreve a decirle y eso es bueno”. Sin embargo, la Princesa es consciente de que el importante es su marido y que ella deberá mantenerse siempre en un piano en el que no eclipse la figura del Heredero, aconsejando, apoyando, ayudando, pero no robándole protagonismo.
Con un trabajo minucioso y constante, Felipe y Letizia han sabido aprender el uno del otro y han conseguido compenetrarse a la perfección, convirtiendo al ente “PrÃncipes de Asturias” en en “un equipo de trabajo” -como a ellos les gusta llamarlo- cercano, moderno y muy querido. Quienes les conocen han comentado que, con la complicidad del PrÃncipe y de la Casa del Rey, la gran artÃfice de este éxito es Letizia, quien ha tenido la inteligencia y la paciencia necesarias para, poco a poco, hacerse suyo el “oficio” de Princesa de Asturias, futura esposa de rey y madre de reina.
Una mujer de su tiempo
Su importantÃsimo papel institucional, a menudo, nos hace olvidar que detrás de la Princesa de Asturias se encuentra una mujer de 35 años que comparte gustos y aficiones con su marido y con los amigos de siempre, que mantiene a pesar de su actual vida, tan distinta a la de ellos. Letizia suele disfrutar saliendo a cenar a solas con “su chico”, pero también en grupo, asistiendo a algún concierto, yendo al cine o a comprar en un centro comercial, dando largos paseos por el campo o conduciendo su propio coche, pero, sobre todo, criando a sus hijas, como cualquier mujer de su edad.
Giro a la sofisticación
Sencillez y discreción son reglas de oro en el vestir de la Familia Real española y Letizia las cumple a rajatabla. Tal vez sea eso lo que, hasta hace poco, hacÃa que la Princesa no se atreviera con modelos o complementos “arriesgados”, dando la sensación de que no acababa de encontrar un estilo propio. Pero, de un tiempo a esta parte, su armario se ha abierto a propuestas más actuales, frescas y sofisticadas que la han catapultado a los primeros puestos de la listas de elegancia internacionales .
Y es que hace sólo unos dÃas la revista Vogue América la incluyó en su encuesta “Vota el “look” del dÃa”, quedando en quinta posición tras Victoria Beckham o la modelo Adriana Lima, entre otros iconos de la moda. El “responsable” de este éxito fue el precioso vestido verde hierba que combinó con unos zapatos “peep toe” para su visita al Salón Internacional de la Moda de Madrid. Con su presencia allÃ, la Princesa querÃa demostrar una vez más su apoyo a los creadores españoles, que siempre ha sido otra de sus premisas a la hora de vestirse.
Si bien es cierto que, en alguna ocasión luce modelos de Armani o de Hugo Boss -sobre todo en los actos oficiales diurnos-, Letizia ha puesto su confianza en Felipe Varela, Lorenzo Caprile, Miguel Palacio, Purificación GarcÃa o más recientemente en Armand Basi, pero también en marcas asequibles para cualquier bolsillo como Mango o Zara.
Y es que, a diferencia de otras princesas, es extremadamente cuidadosa con su gasto en ropa y se ha convertido en toda una experta en sacar el mejor partido a la moda “de la calle” y al “reciclado” de prendas, combinándolas o modificándolas, como hace la Reina. Según dice el crÃtico de moda Carlos GarcÃa-Calvo en su libro “Te vestiré como a una reina”, “durante el dÃa, Letizia se viste como una ejecutiva y, en las galas, como representante de una casa real”. El estilista se lamenta de que la Princesa no se arriesgue de vez en cuando con alguna “locura” de estilo, aunque, a tenor de los zapatos fucsia que lució en la audiencia al equipo de Hockey sobre patines femenino de Sant Hipólit de Voltregá, esto está empezando a cambiar.
Una madre muy cariñosa
Son su pasión y no lo disimula. La llegada al mundo de Leonor el 31 de octubre del 2005 fue una de las mayores alegrÃas en las vidas de los PrÃncipes de Asturias, una pareja joven y enamorada, unidos también desde entonces por el amor a una preciosa bebé rubia y de ojos azules. Casi año y medio después nacÃa SofÃa, quien junto a la espabilada y divertida Leonor, ha despertado el lado más tierno y espontáneo de la pareja.
Desde el primer momento, Letizia decidió que, además de su trabajo de apoyo al PrÃncipe, las niñas serÃan su prioridad. Aunque en su agenda parezca no haber huecos, ella sabe encontrar tiempo no sólo para estar con las pequeñas, sino para ocuparse personalmente de todo lo que les concierne: la elección de los colegios, enseñarles a comer sólidos o asistir, cámara en mano, a la función de fin de curso de Leonor. Como cualquier mamá.
Solidaria y sensible
Desde que estrenó su agenda propia el 6 de octubre del 2006, Letizia ha volcado su actividad en solitario en los asuntos de temática social. Le interesa especialmente todo lo que tenga que ver con la infancia, los discapacitados y las mujeres. Su primer acto oficial fue la visita al colegio PrÃncipes de Asturias de Pozuelo de Alarcón y, aunque nunca ha aceptado la presidencia estable de ninguna fundación -es imposible atender todas las solicitudes y no quiere molestar a nadie-, colabora puntualmente con todas las que puede.
En diversas ocasiones hay quien ha dicho que Letizia es una mujer frÃa, sin embargo, cuando la hemos visto entre la gente, ha demostrado su lado más humano, compartiendo risas en los momentos alegres y llorando junto a quienes han sido vÃctimas de alguna desgracia.
Trabajadora y responsable
Con el PrÃncipe o sola, Letizia puede asistir a unos 20 actos públicos al mes, de los cuales, algunos son viajes, además de asistir a audiencias, almuerzos y cenas con personalidades españolaso extranjeras. Se dice que, al llegar a La Zarzuela dijo “quiero hacerlo como los españoles quieren que lo haga y supongo que lo que esperan es lo que han visto en el resto de la familia” y ha cumplido con creces, aunque su prioridad son sus hijas y su marido, el PrÃncipe. Cuando va con él, más relajada, se dedica a observarlo todo con ojos de lince para luego comentárselo. Y es que la parte principal de su papel es ser el mejor apoyo de Felipe y, a la vista del eficaz equipo de trabajo que han formado, ha tenido éxito.
Con un punto sexy
E1 PrÃncipe Felipe no fue el único hombre que se fijó en el atractivo y en el “sex appeal” de la presentadora del Telediario de Televisión Española. Mientras ella relataba las noticias del dÃa, más de uno se despistaba de la actualidad ensimismado en su belleza. En la boda de Federico de Dinamarca, dejó boquiabiertos a muchos con un impresionante modelo rojo de Lorenzo Caprile, que realzaba su busto, pero al casarse y asumir su nuevo cargo, Letizia, escondió un poco su lado más sexy, reservándolo para contadas ocasiones, como cenas de gala o salidas privadas, sobre todo, durante sus vacaciones en Mallorca.
Muy querida por la gente
Su afán por desempeñar su papel sin cometer ni un solo error quizás ha provocado que, hasta hace po-co, la Princesa de Asturias haya ofrecido una imagen pública demasiado seria. Sin embargo, poco a poco, se ha ido abriendo y ha conseguido ganarse el cariño de la gente, “desatando pasiones” allà por donde va. Sus apariciones en público reúnen a cientos de curiosos y “fans”, algunos de los cuales le dedican, incluso, páginas web en las que desarrollan sus argumentos de admiración hacia la Princesa. Para todos ellos, Letizia tiene una mirada, un gesto y un apretón de manos. Se dice que, sólo en su visita a la Feria del Libro de Madrid llegó a estrechar casi 300 manos, pero a ella, lejos de molestarle, le gusta, porque sabe que repercute muy positivamente en la popularidad del PrÃncipe y, por ende, en la de la Familia Real.
TÃa Letizia es muy “niñera”
Le encantan los niños y se le nota cuando acaricia y besa a los que le acercan en los actos públicos. Además, Letizia siempre ha estado muy pendiente de sus sobrinos, tanto los pertenecientes a la Familia Real, como Carla, la hija de su fallecida hermana Érika, y la pequeña Amanda, hija de Telma. Desde que es madre, la Princesa promueve, también, que sus hijas se relacionen a menudo con sus primos, ya que, en un futuro, serán su mejor “enlace” con el mundo “real”.
Familiar y hogareña
Se dice que a Letizia le encanta quedarse en su casa disfrutando de la cercanÃa de los suyos. Es una mujer familiar que ha sufrido mucho por cómo su decisión de casarse con el PrÃncipe ha trastocado la vida de sus padres, hermanas y abuelos. A pesar de ello, se niega a renunciar a verlos, aunque, ahora, sus encuentros pertenecen al ámbito privado y ya nunca se fotografÃa a los PrÃncipes en la casa asturiana de la abuela de Letizia. Sin embargo, tanto Menchu. del Valle, cuando está en Madrid, como Paloma Rocasolano, madre de la Princesa, a menudo cogen un taxi y se acercan a visitarla en La Zarzuela, para disfrutar de su compañÃa y la de sus nietas.
Fuente: Revista Pronto
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