Triunfar en Hollywood no es sólo cosa de trabajar bien. También hay que tener encanto y seducir a los colegas, además de al público, y eso a Javier Bardem se le da de maravilla. Es un recién llegado en la tueca del cine pero ya se codea con los grandes, no había más que ver el efusivo saludo con el que lo recibió Viggo Mortensen y eso le da aún más puntos para conseguir el ansiado Oscar por su papel de psicópata en “No es país para viejos“, de los hermanos Coen.
A ellos les agradeció que se hubieran tomado la molestia “de escoger las tomas buenas” durante el último premio de su “colección”, el que otorga el Sindicato de Actores, considerado, junto con los Globos de Oro, la verdadera antesala de los Oscar.
Como en cada uno de los 15 premios que se ha llevado esta temporada, Bardem también compartió el galardón con sus compañeros de reparto, incluidos Tommy Lee Jones, a quien le dio la mano antes de subir al escenario, y Josh Brolin, quien bromeó diciendo de Bardem que “éste es su 497° premio”, destacando así la lluvia de reconocimientos de los que está siendo objeto.
El actor canario brilló con luz propia durante una ceremonia en la que volvió a aparecer solo -sin Penélope Cruz- con su mejor sonrisa, una favorecedora barba de dos días y un impecable esmoquin de Prada con camisa blanca semiabierta, y muchos aseguran que a punto estuvo de eclipsar a los que, sin él, habrían sido las estrellas incontestables de la jornada en Los Ángeles: Brad Pitt y Angelina Jolie.
La pareja se deshizo en mimos y arrumacos públicos, posiblemente para desmentir los rumores de ruptura. Y, a causa de su vaporoso vestido, Angelina volvió a dar pie a los rumores de embarazo. Hay quienes especulan con que, además de querer adoptar a otra criatura, los Pitt-Jolie estarían esperando gemelos.
Fuente: Revista Pronto
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