Desde que se hizo público el “cese temporal de la convivencia conyugal” de los Duques de Lugo, en noviembre del año pasado, la vida de la infanta Elena ha experimentado un giro radical. Nada más separarse, se fue a vivir con sus dos hijos, Froilán y Victoria, a un chalet alquilado, retomó su pasión por la hÃpica y recuperó sus amistades de soltera. Ocho meses después, su nueva situación personal está totalmente estabilizada y doña Elena se prepara para afrontar nuevos y grandes cambios en su vida. Y todos son positivos .
El primero de ellos, y más sorprendente, es su nuevo trabajo en el área social de la Fundación Mapfre. En estos dÃas, se están celebrando las reuniones necesarias entre ambas partes para decidir las funciones que la primogénita de los Reyes desarrollará en el Instituto de Acción Social de la citada entidad, cuya actividad tiene lugar entre España e Iberoamérica.
Puestos al habla con la responsable del gabinete de Comunicación de Mapfre, MarÃa Echanove, nos hace saber que “estamos en conversaciones con la Casa Real para definir el trabajo de doña Elena en nuestra Fundación, pero en estos momentos no hay, concretado nada, y no podemos adelantar datos hasta que se llegue a un acuerdo. Lo evidente es que para nosotros será un orgullo contar con alguien tan importante y solidario como la Infanta” .
La sede actual del Instituto de Acción Social se encuentra en El PlantÃo, en la carretera de Pozuelo número 52, en el término de Majada-honda, pero, dentro de unos meses, y si no se cambia de opinión, sus oficinas centrales se trasladarán a un palacete situado en el n° 23 del céntrico Paseo de Recoletos. Es una finca en la que hay dos palacetes enfrentados, y uno de ellos, el que da a la calle Almirante, será el lugar de destino de la Infanta.
Doña Elena, al igual que el resto de la Familia Real, ha demostrado siempre una gran sensibilidad social, apoyando con su presencia actos organizados por distintas ONGs y organismos sociales vinculados a temas benéficos y solidarios. De hecho, su madre, la reina SofÃa, ha presidido en más de una ocasión actos organizados por la Fundación que nos ocupa.
La Infanta ha cursado estudios de Magisterio y es licenciada en Ciencias de la Educación, y trabaja actualmente como profesora de inglés en la escuela Micos, que abrió hace tiempo en sociedad con un grupo de amigos. Aún no se sabe si compaginará la próxima temporada este trabajo con el nuevo, pero, según fuentes consultadas, no habrÃa el menor problema. Además, ostenta la presidencia de honor de algunos organismos relacionados con temas sociales, como el Comité ParalÃmpico Español.
Una fundación con muy buena imagen pública
Antes de elegir la Fundación Mapfre como lugar de destino laboral para la Infanta, la Casa Real estuvo analizando durante casi un año un buen número de entidades con un objetivo muy concreto: decantarse por un organismo en el que en su organigrama ejecutivo no existan amistades “peligrosas” ni personas con un apellido que haya tenido que ver con procesos judiciales. Es lógico este planteamiento, habida cuenta de que no se desea que se relacione de algún modo la institución real con elementos poco recomendables . Y Mapfre, en este sentido, tiene una muy buena imagen pública.
El pasado lunes dÃa 7, doña Elena acudió a las instalaciones que la Fundación tiene en el madrileño paseo de Recoletos para conocer la remodelación que se está realizando y para encontrarse, por primera vez, con su futuro lugar de trabajo. Llegó sobre las 2 de la tarde, acompañada de su secretario personal, y estuvo reunida con altos directivos del organismo, entre ellos su presidente, José Manuel MartÃnez, durante algo más de dos horas. Se supone que les sirvieron el almuerzo allà mismo, y que la Infanta tuvo tiempo suficiente para familiarizarse con los proyectos solidarios que le esperan.
El Instituto de Acción Social se creó en enero del 2006 para contribuir al desarrollo y progreso de la sociedad, aportando recursos destinados a la mejora de las condiciones de vida de las personas y colectivos más desfavorecidos de los paÃses en los que la entidad está implantada, sobre todo en España y Latinoamérica.
Su actividad se centra especialmente en la promoción de proyectos relacionados con la integración social de los discapacitados en nuestro paÃs y en favor de la infancia y de su integración social en América Latina. Aparte de esto, promueve el voluntariado como forma de participación de los empleados de la aseguradora en iniciativas solidarias.
Seguirá los pasos de su hermana Cristina
Aún no se sabe la fecha de la incorporación de la infanta ala Fundación, aunque es factible que empiece a trabajar a partir de septiembre, cuando finalice sus vacaciones con sus hijos y el resto de la Familia Real en Mallorca. En el gabinete de prensa de la Casa Real nos confirman que “se están acercando posiciones con la Fundación Mapfre para concretar qué tipo de labores realizará doña Elena en esa entidad, pero aún no hay nada concretado, aunque esperamos que dentro de poco se sepa todo, y será entonces cuando se enviará un comunicado oficial” .
La Infanta Elena seguirá, asÃ, los pasos de su hermana, Cristina, que es directora del área social de la Fundación La Caixa, donde se dedica a impulsar los programas sociales y asistenciales de la entidad, y tiene responsabilidades en la coordinación de los proyectos dirigidos a la tercera edad, el voluntariado y la cooperación internacional.
Un piso que supera los 2 millones de euros
Otro de los grandes cambios que afrontará doña Elena próximamente es el de residencia. La hija mayor de los Reyes se acaba de comprar un piso de 450 metros cuadrados en el madrileño barrio del Niño Jesús (junto al parque del Retiro), que está decorando su buen amigo Jaime Fierro, el mismo que alquiló a la Infanta y a su entonces marido, Jaime de Marichalar, el ático del barrio de Salamanca en el que se instalaron después de contraer matrimonio.
Unos dicen que ese nuevo piso es un ático, otros que es un primero que por la parte de atrás es un bajo que da a un amplio jardÃn. Lo que sà se sabe es que el precio del inmueble en el mercado supera en poco los 2 millones de euros y que la zona cuenta con más vigilancia policial e incluso con seguridad privada. No es de extrañar, puesto que en el mismo edificio de la Avenida de Nazaret en el que residirá doña Elena con sus hijos, viven también la ex ministra Celia Villalobos y su marido, el doctor López Quiles, que atiende, entre otros muchos deportistas a los futbolistas del Real Madrid, y el prestigioso y mediático abogado Marcos GarcÃa Montes.
En el edificio de enfrente reside Carlos Vivar, presidente de la Audiencia Nacional, y en una calle muy cercana tienen su casa Lina Morgan y Antonio Mingote. Uno de los futuros vecinos de la Infanta, que prefiere mantener su nombre en el anonimato, nos ha confesado que “en este barrio hay muy buena seguridad, no suelen cometerse actos delictivos, y menos en esta calle. Y la llegada de la Infanta va a potenciar aún más si cabe esa seguridad. Estamos encantados” .
Mientras ultima la remodelación de su nuevo hogar, doña Elena continúa con sus acividades cotidianas; entre ellas, la hÃpica. Hace unos dÃas, participó en el Concurso Nacional de Saltos, celebrado en Segovia, donde se dieron cita un total de 260 caballos procedentes de distintas comunidades autónomas. La Infanta quedó entre los primeros diez clasificados. Precisamente, del mundo de la hÃpica han salido algunos de los nombres con los que se ha relacionado sentimentalmente a Elena desde su separación.
El primero fue el jinete portugués Manuel Malta Da Costa, de 60 años y residente en la localidad francesa de Chantilly, que es sólo un buen amigo. Después, se ha hablado de su actual profesor de equitación, el comandante Felipe Zuleta, con el que se la vio comprando en un mercadillo. Zuleta, de 40 años, está felizmente casado y no hay más relación entre ambos que la pasión por los caballos. Lo mismo ocurre con el teniente coronel Juan Queipo de Llano, casado y padre de tres hijas, y que también ha sido profesor de equitación de la Infanta.
Otro de los nombres que sonaron con fuerza fue el del empresario madrileño Carlos Ruiz de Velasco, casado y padre de cuatro hijos, a quien la Infanta saludó amistosamente en la estación de esquà de Baqueira Beret (pertenecen al mismo cÃrculo de amigos), y se armó la de San QuintÃn. Y es que, aunque doña Elena, de 44 años, ahora quiere llevar una vida sosegada y centrada en sus dos hijos, cada buen amigo con el que se deja ver adquiere en seguida la categorÃa de posible novio.
Fuente: Revista Pronto
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