May 29

Eva Longoria nos confiesa sus sueños

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Acaba de cumplir 33 años y está, sin lugar a dudas, en el mejor momento de su vida. Disfruta plenamente de su reciente matrimonio con Tony Parker, estrena película y acaba de abrir un restaurante en Los Ángeles. ¿Se puede pedir más? Sí, porque a Eva Longoria le falta un sueño por cumplir: ser madre. Aunque se ha hablado mucho sobre un posible embarazo de la actriz, ella nos lo desmiente con una gran sonrisa: “No, todavía no estoy esperando un hijo”.

Mientras llega ese momento, se centra en su trabajo en la gran pantalla. En Over her dead body, Longoria interpreta a Kate, una mujer que muere el día de su boda y cuyo espíritu regresa a la tierra para separar a su viudo de la psicóloga de la que se ha enamorado.

OK: ¿Cómo crees que recibirán tus seguidores este salto a la gran pantalla?

E.L: La línea entre la televisión y el cine es muy difusa, los actores trabajan en uno u otro medio habitualmente. No tengo miedo a la reacción del público, ni tampoco grandes expectativas. Simplemente, espero que todo vaya lo mejor posible.

OK: ¿Se parece este papel al de Gabrielle en Mujeres desesperadas?

E.L: El mayor reto para mí en esta película era conseguir que fueran personajes diferentes. El modo en que actúa Kate está justificado porque ha perdido al amor de su vida y no se conforma. Yo actuaría exactamente igual. Ya le he dicho a Tony que si yo muriera, mi espíritu volvería y no me movería de su lado.

OK: ¿Has cometido muchas locuras por amor?

E.L: Yo no las veo como locuras, pero es muy habitual que coja un vuelo a medianoche, después de un día de grabación, para poder desayunar en casa. Recuerdo que una vez me fui desde Los Ángeles a Suiza para darle una sorpresa a Tony. Cené con él y al día siguiente regresé a Europa para trabajar.

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OK: Han pasado apenas nueve meses desde tu boda y ya has tenido que hacer frente a rumores sobre las infidelidades de tu marido… ¿Cómo te lo tomas?

E.L: Intentamos asumir que ese tipo de comentarios sin fundamento surgirán de vez en cuando. Es doloroso y desagradable…, además de falso, por eso hemos decidido demandar al medio de comunicación en el que han aparecido esas informaciones.

OK: Entonces, vuestro matrimonio va viento en popa, a toda vela…

E.L: Estamos todavía en plena luna de miel. Amo a Tony, es el marido perfecto. Incluso es más romántico que antes de casarnos: planea constantemente sorpresas para mí, estuvo organizando mi fiesta de cumpleaños (el 15 de marzo) durante seis meses, encontró los regalos perfectos para navidad… ¡Sé que ya tiene preparado el regalo que me hará por nuestro primer aniversario!

OK: ¿La llegada de un bebé sería la culminación de vuestra felicidad?

E.L: Los dos procedemos de familias numerosas, así que seríamos muy felices si me quedara embarazada, pero todavía no es así. Lo estamos deseando porque a pesar de que Tony es joven, quiere que su hijo vaya a sus partidos y pueda recordar algún día que su padre fue una estrella de la NBA. Pero no estamos obsesionados con el tema. Cuando ocurra seremos muy dichosos, y mientras tanto también lo somos.

OK: ¿Cuál es la parte más dura de estar casada con un deportista?

E.L: Al principio de nuestra relación era algo difícil, porque si perdía un partido, si no jugaba muy bien o si se lesionaba, los seguidores de su equipo me acusaban de ser la responsable, una mala influencia. Por supuesto, cuando jugaba un magnífico partido, yo nunca tenía nada que ver. Los aficionados de los grandes equipos sienten que los jugadores les pertenecen y que sus chicas se interponen entre ellos. Finalmente, se acostumbran y todo vuelve a la más absoluta normalidad.

OK: Has tenido algo de tiempo libre durante la reciente huelga de guionistas… ¿En qué lo has empleado?

E.L: Pude pasar mucho tiempo en casa. Cuando eres recién casada es maravilloso estar en tu hogar, con tu marido. Me pasé el tiempo cocinando y comiendo, por eso he ganado algo de peso. También aproveché para ver partidos de baloncesto con Tony.

OK: Pero te mantienes y luces un cuerpo envidiable. ¿Cómo lo consigues?

E.L: Normalmente, cuando me encuentro en Los Ángeles rodando, el trabajo con mi entrenador personal forma parte de mi rutina; hago ejercicio tres o cuatro días a la semana. De todos modos reconozco que yo, como la mayoría de las mujeres, tengo épocas en las que me esfuerzo a tope para adelgazar un poco, y luego paso otras en las que no muevo un dedo. Afortunadamente, mi cuerpo no ha cambiado demasiado; utilizo la misma talla desde que iba al instituto.

OK: Además de tu profesión y de tu faceta de empresaria, también te queda tiempo para dedicarte a obras benéficas…

E.L: Todo el mundo debería ser solidario. En realidad no hace falta ser rico o famoso para ayudar a los demás. Todos podríamos hacerlo. Para mí es una obligación prestar mi voz a quienes la necesitan. Me han inculcado todos estos valores en casa, desde niña; una de mis hermanas requiere educación especial y mi madre es profesora en esta materia, así que lo veo algo normal.

Fuente: Revista OK

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