May 04

El Príncipe Felipe celebró su 40 cumpleaños con Letizia en la intimidad familiar

El Príncipe de Asturias ha confesado que el mejor regalo fue el “cumpleaños feliz” que le cantaron sus dos hijas y su mujer por la mañana. Mientras algunos entran en crisis al cumplir los 40 años, el Príncipe de Asturias reconoce que afronta esta nueva década feliz, en plena forma,  con ganas de vivir la vida y con ganas de trabajar. El hijo del rey Juan Carlos y de la reina Sofía llegó a los 40 el pasado 30 de enero, y lo hizo  cumpliendo con su agenda normal de trabajo, como cualquier otra jornada, y reservando las celebraciones para la noche junto a su esposa, doña Letizia, sus hijas -las infantas Leonor y Sofía- y sus más allegados.

Tras celebrar un almuerzo el día anterior, el 29, con el presidente de Yemen, Alí Abdulá  Saleh, que se encontraba de visita oficial en nuestro país, don Felipe pensaba pasar, en principio, parte del día de su cumpleaños con los soldados españoles destinados en el Líbano -al igual que hizo su padre, el Rey, con las tropas apostadas en Bosnia con motivo de su 60° cumpleaños y, días antes de cumplir los 70, que viajó a Afganistán-, pero las malas condiciones meteorológicas en el lugar de destino (azotado por un temporal de nieve) hicieron imposible su viaje, que ha quedado aplazado para más adelante.

Aún así, el Heredero quiso saludara los contingentes que cumplen su misión en el extranjero -el Líbano, Afganistán, Kosovo y Bosnia - y, a primera hora de la mañana del día 30, se desplazó a la sede del Estado Mayor de la Defensa  para transmitir por videoconferencia un mensaje de gratitud a los soldados.

Vestido con su uniforme de comandante del Ejército de Tierra y acompañado por el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, y el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz, don Felipe trasladó todo su “apoyo y reconocimiento” a las tropas españolas en misión de paz y les felicitó por la manera en la que realizan su trabajo. El Príncipe también hizo unas cuantas preguntas sobre la situación en que se encuentran los militares españoles destacados en las misiones,en algunas de las cuales hay compañeros suyos de promoción.

En ese día tan especial, también tuvo unas palabras de afecto para las víctimas del terrorismo, a las que recordó con motivo del décimo aniversario del asesinato en Sevilla del concejal del PP Alberto Jiménez Becerril y de su esposa, Ascensión García. “Tanto a ellos, como a todos los que padecen o han padecido ese horror, quiero transmitirles mi apoyo, mi cariño y mi recuerdo” , dijo el Príncipe afectado.

Al terminar la videoconferencia, los militares le ofrecieron un café y le sorprendieron con una tarta de cumpleaños. Antes de abandonar la sede, don Felipe se hizo unas fotografías con los periodistas como recuerdo de su 40′ cumpleaños. Con la voz un poco tomada, agradeció las felicitaciones recibidas a través de los medios de comunicación y comentó que afrontaba su entrada en la nueva década “en forma y con ganas de vivir la vida, con ganas de trabajar y muy feliz con mi familia“. Preguntado por si ya había recibido muchos regalos, el Heredero respondió que “unos cuantos”, aunque seguidamente añadió que el mejor de todos había sido “el “cumpleaños feliz” que me han cantado mis dos hijas y la Princesa esta mañana” .

Precisamente, la anulación del viaje al Líbano permitió a don Felipe comenzar el día de su aniversario al lado de sus tesoros más preciados: sus hijas, Leonor, de 2 años, y Sofía, de 9 meses. A primerísima hora de la mañana, antes de acudir a las oficinas del Estado Mayor de la Defensa, el Príncipe y su esposa, la princesa Letizia, acompañaron a su primogénita a la escuela infantil de la Guardia Real, la guardería a la que la niña
asiste desde el mes de septiembre y donde comparte aula con los hijos de las personas que trabajan para el palacio de la Zarzuela.

Los Príncipes de Asturias llegaron al centro educativo conduciendo su propio coche, aunque no se pararon a hacer ningún tipo de declaraciones sobre los planes previstos para esa jornada. La pequeña Sofía, mientras tanto, se quedó en la residencia de la Zarzuela con su cuidadora.

La videoconferencia con las tropas españolas en misiones de paz fue el único acto público al que asistió el heredero al trono español el día de su cumpleaños. Posteriormente, se trasladó al Palacio de la Zarzuela, donde atendió su trabajo de despacho y las numerosas felicitaciones que recibió durante el día; entre ellas, la de su padre, don Juan Carlos, quien le manifestó su orgullo de tener en él a un digno sucesor, y las llamadas telefónicas del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y del jefe de la oposición, Mariano Rajoy, quien también envió desde París un telegrama de felicitación en nombre del Partido Popular.

Además de los líderes políticos, entidades como el Atlético de Madrid -club de fútbol del que el Príncipe es fiel seguidor-o la Federación Española de Baloncesto también se unieron a la celebración. No faltó tampoco la felicitación del ahijado del Príncipe, un chico asturiano de 17 años también llamado Felipe, que actualmente cursa segundo de Bachillerato y aspira a ser abogado.

El broche de oro para esa jornada fue una cena familiar servida en la residencia de los Príncipes de Asturias, ubicada en el mismo recinto de la Zarzuela, ala que asistieron la esposa de Felipe de Borbón, doña Letizia -quien, últimamente, sorprende en cada aparición con un nuevo y original peinado- sus dos hijas, Leonor y Sofía, que vivieron alborotadas ese día tan especial para su papá; sus hermanas, las Infantas, con sus respectivas familias, así como algunos amigos íntimos, como los hijos del ex rey de Bulgaria.

A diferencia del 40° cumpleaños de su cuñado, Iñaki Urdangarín, a quien su esposa, doña Cristina, le organizó el pasado 15 de enero una fiesta sorpresa multitudinaria, Felipe de Borbón quiso que la suya fuera una celebración privada con sus más allegados. Así, en un principio, ni siquiera estaba prevista la asistencia a la cena de la madre de doña Letizia, Paloma Rocasolano.

La fiesta se alargó hasta tarde, pero, al día siguiente, Felipe y Letizia cumplieron con su agenda prevista. Los Príncipes asistieron a la investidura de los profesores Valentín Fuster,Joan Rodés y Pedro Alonso como doctores honoris causa en la Universidad Europea de Madrid, situada en Villaviciosa de Odón. Una vez más, hicieron gala de la gran complicidad que les une y demostraron que juntos forman un excelente equipo de trabajo.

Sin duda alguna, el Príncipe ha llegado a los 40 convertido en un hombre feliz por haber encontrado a su compañera de viaje y plenamente preparado para afrontar sus funciones como Rey de España.¡Felicidades, Alteza!

Fuente: Revista Pronto

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