Ago 07

Biografia de Joan Collins

Una de las "malas" clásicas de la televisión

Una de las "malas" clásicas de la televisión

Joan Henrietta Collins nació el 23 de mayo de 1933 en Londres. Fue la primogénita del matrimonio formado por Joseph William Collins, un agente artístico que llegó a ser representante de los Beatles, y Elsa Bessant, profesora de danza. Cuatro años más tarde nació su hermana Jackie, guionista y novelista, y la familia se completó con un varón, William. Coqueta, extrovertida y nada tímida, a Joan le encantaba calzarse zapatos de tacón para imitar a las grandes estrellas del cine.

En 1945, con 12 años, debutó en el teatro con la obra “La casa de muñecas“. La experiencia le sedujo de tal manera que quiso dedicarse a la actuación, pero sus padres la obligaron a seguir estudiando. Finalizado el bachillerato en el instituto Frances Holland de Londres, se matriculó en la Royal Academy of Dramatic Art. Con su padre como representante, a los 17 años sus fotos aparecían en diarios y revistas. En 1951, le ofrecieron su primer papel cinematográfico en la películaLady Godiva cabalga de nuevo“.

En mayo de 1952, se casó con el actor Maxwell Reed, “pero a los siete meses le abandoné porque durante uno de nuestros viajes intentó venderme por un centenar de camellos a un jeque árabe que quería acostarme conmigo”, ha confesado la actriz en su biografía. Aquel episodio no supuso la ruptura de la pareja y, tras intervenir juntos en varios filmes británicos de poca monta, el matrimonio se asentó en Hollywood.

Promocionada como rival de Elizabeth Taylor

Abrirse camino en la meca del cine no le fue fácil pero, finalmente, en 1955, protagonizó a la mujer fatal de “Tierra de faraones” (1955), un film ambientado en el antiguo Egipto en el que interpretó a la pérfida Netifer. Unos meses más tarde, compartiría cartel junto a Ray Milland en “La muchacha del trapecio rojo“. Los estudios Warner y Fox intentaron convertirla en la alternativa a Elizabeth Taylor, con la que guardaba un cierto parecido físico, pero los filmes de Joan no consiguieron ser tan taquilleros como los de su compatriota.

Divorciada de Reed en 1957, el nombre de Joan Collins empezó a aparecer en las revistas más por su fama de “devorahombres” que por sus triunfos como actriz. Sedujo al cantante Harry Belafonte, que acababa de casarse con su novia embarazada, y tuvo un “affaire” con Nicky Hilton, primer marido de Elizabeth Taylor y tío-abuelo de la conocida y polémica Paris Hilton. Tras su ruptura, mantuvo romances con Sidney Chaplin, hijo de Charlot, con Arthur Loew Jr., multimillonario y apuesto hijo del presidente de la productora MGM, y con el actor James Dean.

Enamorada de un apasionado Warren Beatty

Joan Collins

Joan Collins

En 1959, conoció a Warren Beatty, entonces un desconocido actor, del que se enamoró al instante y con el que, al poco, se fue a vivir. “Warren era un hombre ardiente, fogoso y dominante. Hacíamos el amor cinco veces al día y era capaz de hablar por teléfono mientras lo hacíamos en cualquier parte de la casa. Fueron momentos realmente inolvidables”, explicaría la actriz. Se quedó embarazada de Warren, pero el actor no quería que un bebé entorpeciera  su carrera y la convenció para que abortara. Warren, que acababa de saltar a la fama con “Esplendor en la hierba“, intentó compensar aquello regalándole un anillo de compromiso de oro, diamantes y perlas.

Pero la boda se pospuso porque Joan tenía que rodar “Esther y el rey” y Warren “La primavera romana de la señora Stone“. Finalmente, no hubo boda y sí ruptura debido a las infidelidades del actor. Refugiada en el trabajo, Joan sufrió un nuevo revés: preseleccionada para protagonizar “Cleopatra“, el papel se lo dieron a su rival, Elizabeth Taylor, más taquillera. En 1962, acompañó a Bob Hope y Bing Crosby en la comedia “Dos frescos en órbita“.

Por suerte para ella, el amor volvió a llamar a su puerta y, en 1963, se casó por segunda vez con el actor y cantante Anthony Newley, con el que tuvo dos hijos, Tara Cynara (1963) y Alexander Anthony, llamado familiarmente Sacha (1965). Joan era muy feliz. Por fin había conseguido un hogar estable y vivía confortablemente en una espléndida mansión en las colinas de Hollywood. Lo único que no funcionaba bien en su vida era que no recibía ofertas de trabajo interesantes.

A lo largo de la década de los 60 y parte de los 70 intervino en filmes poco relevantes como “Homicidio justificado” (1966) o “El ejecutor” (1970) e hizo apariciones esporádicas en algunas de las series más populares de la época como “El virginiano“, “Los persuasores“, “Star Trek“, “Misión imposible“, “Baretta” o la policiaca “Starsky y Hutch“.

Ingresos bajos y papeles de tercera categoría

Se divorció nuevamente y mantuvo sonados romances con los actores Ryan O’Neal y Dermis Hopper, pero volvió a casarse en 1972 con Ronald S. Kass, productor y hombre de negocios, con el que tendría a su tercera y última hija, Katyana. Joan echaba de menos su época glamourosa de Hollywood, pero se conformaba con papeles de tercera categoría por los que percibía unos ingresos que, a duras penas, le daban para cubrir los cuantiosos gastos de su elevado tren de vida. Escribir le permitió abrir una nueva faceta en su vida laboral. En 1978, publicó su autobiografía -”Pasado imperfecto“-, que fue bien acogida por el público.

En 1980, sufrió uno de los golpes más duros de su vida cuando su hija Katyana fue atropellada por un coche y, tras el accidente, quedó en coma profundo. Joan y su marido alquilaron una casa rodante que aparcaron junto al hospital para instalarse allí hasta que, pasados varios meses, la niña recuperó la consciencia. Con todo, Katyana tardó bastantes años hasta quedar totalmente bien.

Alexis Carrington, el papel de su vida

Joan Collins

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La mala racha en la vida de Joan acabó cuando, en 1981, el todopoderoso productor Aaron Spelling la convirtió en una estrella televisiva en todo el mundo gracias a su papel como Alexis Carrington, la maquiavélica ex mujer de John Forsyhte en la serie “Dinastía“. Su personaje, que se incorporó en la segunda temporada, sirvió para aumentar la popularidad del programa. Con aquel papel que le granjeó una supuesta rivalidad con Linda Evans -en realidad las dos actrices han sido siempre muy buenas amigas-, consiguió ser admirada en todo el mundo y se convirtió en una de las actrices mejor pagadas de la pequeña pantalla, con un sueldo de 40.000 euros semanales, toda una fortuna para aquella época.

En 1983, ganó un Globo de Oro y volvió a divorciarse y, al año siguiente, obtuvo una nominación a los Emmy en la categoría de mejor actriz en serie dramática.

En 1985, Collins se casó por cuarta vez con el cantante sueco Peter Holm. La pareja se compró una mansión en la localidad francesa de Saint Tropez  y se convirtieron en reyes del verano de la Costa Azul. En una cena conocieron a la princesa Diana de Gales. Aunque admiradora de la actriz, lady Di contó a sus íntimos que se había quedado asombrada y decepcionada por los aires de superioridad con que la había tratado la Collins.

El matrimonio de Joan y Peter duró trece meses y su proceso de divorcio se convirtió en un auténtico circo. Entre el cruce de acusaciones que se lanzaron, Joan admitió que “nuestra relación pasó del amor a las broncas monumentales en poco tiempo. Peter tenía un carácter endiablado, los gritos se oían en todo el vecindario y ría la persona más combativa que me había encontrado en la vida”. Por su parte, Peter dijo que “Joan está consumida por Alexis, por eso se comporta de esta manera. Además, yo odiaba tener sexo con ella porque era vieja y tenía arrugas”.

Posó desnuda en el “Playboy” a los 50 años

Joan Collins

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Durante las nueve temporadas que duró “Dinastía”, Joan posó desnuda para “Playboy“. Tenía 50 años de edad. Intervino en los telefilmes “Pecados” (1986), “Monte Carlo” (1986) y, dos años después, publicó su primera novela, “Prime Time“. Instalada en su mansión londinense, empezó a salir con un hombre de negocios, Bill Wiggins y, posteriormente, con el tratante de arte Robin Hurlestone, con el que convivió durante una década. Retomó su papel de Alexis en “Dinastía: el final” con el se cerró definitivamente la trama de la serie. Entre 1990 y 1992, hizo “Vidas privadas” en teatros de Londres y Nueva York, protagonizó varias campañas de publicidad e intervino como actriz secundaria de lujo en algunas películas.

Su actitud liberal hacia el sexo le valió el sobrenombre the “The British Open” (la británica abierta) y su carácter altivo, distante y exigente la hicieron “persona non grata” en muchos hoteles. A pesar de su edad, Joan era consciente de tener un cuerpo escultural, no le importaba posar en bañador durante sus vacaciones en Ibiza o Barbados, disfrutaba de excursiones marítimas a bordo del yate de uno de sus amigos, el diseñador Valentino, y seguía usando a los hombres a su antojo.

En 1996, su nombre acaparó las primeras páginas de los diarios internacionales ya que la poderosa editorial Random House la demandó para que devolviera un adelanto multimillonario porque sus manuscritos era impublicables. Tras una dura batalla judicial, la actriz ganó el juicio alegando que en el contrato no se decía nada acerca de la calidad de los textos.

Abuela de una niña llamada Miel

En 1998, tras convertirse en abuela primeriza de una preciosa niña llamada Miel, la actriz confesó: “Me siento muy orgullosa de todos mis hijos, adoro a mi nieta, pero que me llamen abuela no le llevo del todo bien”. En el 2001, conoció al director y productor teatral Percy Gibson, 34 años más joven que ella. En este caso, la diferencia de edad no fue un obstáculo y, en el 2002, se casaron en el hotel Claridge de Londres. Poco antes había protagonizado, junto a Elizabeth Taylor, Debbie Reynolds y Shirley McLaine, la película “These old broads“.

Fiel a su personalidad, tras ser invitada al último viaje del Concorde, manifestó: “Echaré de menos estos aviones supersónicos, ya que los ronquidos de los otros pasajeros de primera clase son como un amanecer en una granja de cerdos”. Alejada del cine desde hace años, sigue publicando sus novelas, realiza apariciones estelares en televisión y, de tanto en tanto, vuelve al teatro, como hizo el año pasado con la gira norteamericana de “Legends”.

Consciente de querer una madurez tranquila, disfruta de la compañía de sus tres nietos, reparte su tiempo entre sus casas de Londres, Nueva York, Los Ángeles y la Costa Azul, participa en actos sociales a favor de los niños y contra el cáncer y continúa con sus ademanes de estrella al gastarse 3.000 euros mensuales en peluquero. El mismo que el de Camilla Parker-Bowles.

Fuente: Revista Pronto

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