William Sylvester Harley nació el 29 de diciembre de 1880 en Milwaukee, Wisconsin (Estados Unidos). Su padre, William, era ingeniero de ferrocarriles y tenía una hija, Katherine, de un matrimonio anterior. Tras su divorcio, en 1870, se casó con Mary Smith, con la que tuvo seis hijos más, de los que sólo William logró superar la edad infantil. Bill, como le llamaban todos, era un chico alegre, espabilado y curioso, que sentía una gran debilidad por la familia, los amigos y el medio ambiente. Era muy buen estudiante y muy hábil con el dibujo.
El destino quiso que, por la mudanza de sus padres al norte de la ciudad se convirtiera en vecino de los hermanos Davidson, Walter, William y Arthur. En seguida, Bill hizo muy buenas migas con el menor, con quien años después haría historia.
Dos amigos de la infancia cansados de pedalear
Arthur Davidson nació el 11 de febrero de 1981 en Milwaukee. Su padre era ebanista y su madre, ama de casa. Un matrimonio de clase media que intentó dar la mejor educación a sus hijos. Arthur era un niño poco agraciado, bastante escuálido y con el pelo rojizo, pero con un arrollador don de gentes y una gran facilidad de palabra. En 1901, William y Arthur estaban cansados de pedalear y llegar exhaustos a la fábrica “Barth Manufacturing Company” donde trabajaban, así que empezaron a soñar con una bici que funcionara con un pequeño motor de gasolina.
Con la ayuda de su compañero de trabajo Emil Kruger, un dibujante industrial de origen alemán que había conocido las primeras motocicletas europeas, empezaron a dar forma a su “alocada” idea. La destreza de Harley como dibujante y la habilidad de Davidson como modelista facilitó mucho la tarea. Así que todas las noches y los fines de semana investigaron y experimentaron en el sótano de la casa de los Davidson. Sin dinero, pero con una gran ilusión, Arthur logró diseñar un pequeño motor refrigerado por aire y lo construyeron de forma precaria, usando latas de tomate para los carburadores.
El mundo se les vino encima cuando vieron que aquel invento no acababa de funcionar: el motor, de sólo tres caballos de potencia, obligaba al conductor a pedalear en las cuestas y el cuadro de bicicleta era demasiado frágil para aguantar el peso y la vibración. Así que tuvieron que pedir ayuda a los otros hermanos Davidson, Walter y William, que poseían amplios conocimientos mecánicos al trabajar en la industria del ferrocarril.
El primer año sólo fabricaron tres motos
Bill creó un nuevo motor y un conocido de la familia, les diseñó un carburador. Con tanto follón, la señora Davidson se cansó del desorden de su casa y de los desastres que habían provocado los chicos en el sótano y “los echó” al patio. Allí, el padre de los Davidson les construyó un taller de 3 x 4,5 metros para que trabajasen en su idea.
En 1903, ya habían hecho un motor más potente, aumentado el tamaño del manillar y diseñado un sencillo cuadro más robusto que sustituyó al de la bici. La motocicleta de sus sueños estaba lista para salir a la venta así que colgaron en la puerta de su taller el rótulo “Harley-Davidson Motor Co” y, en ese momento, nació la leyenda. Ese mismo año fabricaron tres motocicletas a las que llamaron “Silent Grey Fellow”, porque eran de color gris y su motor, muy silencioso.
En 1904, el taller se amplió y construyeron ocho máquinas más. Un año después, empezó la producción en serie a escala reducida, abrieron sus primeras oficinas y Bill y los hermanos Davidson dejaron sus trabajos para dedicarse a la empresa. Walter fue el presidente; Bill, el ingeniero jefe y director comercial; Arthur, el director y William, el jefe de explotación.
Bill se hizo ingeniero y Arthur, directivo
Tanto Arthur como Bill invirtieron gran parte de su tiempo y dinero en su proyecto, pero no por ello descuidaron su vida personal. Bill se graduó en Ingeniería por la Universidad de Winsconsin, se casó en 1910 con Anna Carolina Jachthuber y tuvieron tres hijos, William J. (1912), Ann (1913) y John E. (1915). Formaban una familia muy feliz y sencilla a pesar de su incipiente riqueza. Quienes le conocían aseguran que Bill era un hombre bueno y generoso, que trataba a todo el mundo de igual a igual, pero también que era bastante introvertido y casi nunca intimaba con sus compañeros de trabajo.
Sobre la vida de Arthur se sabe muy poco, tan sólo que se casó con una chica del barrio con la que tuvo un hijo, James, y que, gracias a su gran destreza en los negocios, consiguió puestos de responsabilidad en compañías tan importantes como la Kellogg’s. En su tiempo libre, criaba ganado en su granja, era miembro del “Milwaukee Boys’ Club” ; colaboraba con la red YMCA; ayudaba a los Boys Scouts -organización que le premió por su esfuerzo y dedicación- y donó grandes cantidades de dinero con fines sociales, entre ellos, la construcción de una casa para personas ciegas.
En 1912, Bill presentó el primer embrague para una motocicleta, que se convirtió en un gran éxito comercial y, supuso el primero de grandes avances para el sector: Se creó un sillín con amortiguadores, el arranque a pedal, una transmisión de tres marchas y un embrague giratorio.
Se convirtió en la moto oficial del Ejército
Con el inicio de la I Guerra Mundial, el Ejército compró 20.000 motocicletas a la Harley-Davidson Co. y, un día después de firmar la paz, el soldado Roy Holtz fue el primer americano en entrar en Alemania montado en una de estas míticas motos. A pesar de la delicada situación financiera del país, la empresa se mantuvo a flote gracias a las buenas relaciones que tenían con el Pentágono, lo que les permitió seguir perfeccionando su invento, que se convirtió en un emblema social en todos los sentidos. Se crearon varias bandas callejeras, entre ellas, “Los Ángeles del infierno”, que, a bordo de sus Harleys causaron serios problemas en varias ciudades californianas durante los años 40.
Esto suponía mala publicidad para la Harley-Davidson, pero Hollywood aprovechó la popularidad de las motos para producir el filme “Salvaje” (1953), en el que Marlon Brando lideraba una banda motorizada y la moto se convirtió en el objeto del deseo de todos los jóvenes. Bill no pudo vivir la vorágine de este incipiente fenómeno, ya que falleció en 1943 y a Arthur no le dio tiempo a disfrutarlo, porque, en 1950, perdió la vida junto a su mujer en un desgraciado accidente automovilístico. Casualidades del destino, 16 años después, su hijo, James, y su esposa fallecieron de la misma manera.
La empresa pasó a manos de otros descendientes y de nuevos fichajes que mejoraron la calidad técnica de una de las mejores motos del mundo. En 1969, la película “Easy Rider” marcó a toda una generación. En ella, Peter Fonda y Dermis Hopper recorrían Estados Unidos a lomos de estas máquinas, poniendo el broche de oro a la leyenda de una moto que aún hoy mantiene un aspecto y un sonido inconfundibles.
Fuente: Revista Pronto
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